Nueva tirada de Bagatelas. Dibujos de Buenos Aires. Pídalo acá y llévese de yapa un ejemplar de la revista minúscula. Acompañamos esta publicidad descubierta con el prólogo y algunas imágenes del libro.

BAGATELAS
Siempre me atrajo eso de pintar la aldea. Cuando era chico, desde el umbral de mi casa o en mis expediciones al almacén del gallego observaba atentamente el aspecto y las costumbres de mis vecinos. Eran los últimos rastros de una época en que no existía vereda de un barrio sin viejas barriendo o viejos tomando mate. Mi abuelo era uno de ellos; sacaba la banqueta a la calle y yo me sentaba a su lado. Mientras él armaba cigarrillos y saludaba a los transeúntes, yo registraba detalles: el vestido pulcro de aquella, la nariz torcida de aquel, el paso torpe del otro. Me despertaban curiosidad las relaciones familiares y el extraño vínculo entre la gente y sus objetos. También archivaba frases sueltas, sonidos, olores… Pienso que había cierta crueldad en ese inocente juego infantil, que ahora reconozco esencial en mi trabajo.
























